martes, 3 de agosto de 2010

Preludio de la mudanza a Estocolmo: avión, despedidas y alojamiento

Hola de nuevo!

Como iba diciendo en mi post anterior, una vez decidido que mi futuro pasaba por Estocolmo tocaba arreglar todo: billetes de avión, despedidas varias y alojamiento.

Sin duda de las tres tareas la que menos tiempo me llevó fue reservar un billete en avión. Escogí volar con Air Europa por precio, aunque también operan otras compañías como Finnair e Iberia (que lo hacen en código compartido, así que son el mismo vuelo pero muchas veces con billetes a distinto precio). El horario de Iberia era mucho más conveniente, pero cuando la diferencia de precio ronda los 150 euros te da un poco igual coger un vuelo a las 8.00 de la mañana en vez de a las 10.30. Para ahorrar lo máximo posible decidí reservar también el billete de vuelta. En cierto modo te limita conocer de antemano el día que vas a regresar a España por navidad (sí, como El Almendro), pero también te aporta tranquilidad saber que vuelves seguro.
El tema más complicado fue el de encontrar alojamiento, hasta el punto de que me fui a Estocolmo con lo puesto y resignado a pasar los primeros días en un hotel, hostal, albergue o similar. Resulta que hay un pequeño desajuste entre la oferta y la demanda de vivienda  en Estocolmo, sobre todo en el centro de la ciudad. El problema, ya de por sí serio, se ve agravado por la legislación sueca: los precios de venta y alquiler están fijados por el gobierno. Dependiendo de una serie de criterios cada zona tiene asignada una horquilla muy pequeña de precios, así que aunque tengas a 300 personas como locas por alquilar tu piso pagando lo que sea, no puedes pedir el oro y el moro. Eso está muy bien para controlar la inflación y en una situación de normalidad en el mercado inmobiliario, pero no cuando la demanda es diez veces mayor que la oferta.

La universidad ya me avisó del problemilla en la página web, en correos electrónicos, en información que me mandó a casa... pero servidor es un poco pasota y campechano. Ingenuo de mi, pensaba cosas como "qué exagerados estos suecos" o "pobrecitos, se ahogan en un vaso de agua". Resumiendo, para un estudiante internacional encontrar piso en Estocolmo a dos meses vista es tan probable como que te toque el euromillones en el preciso instante en el que te cae un meteorito en la cabeza. El siguiente post lo dedicaré en exclusiva a este peliagudo asunto, así que sólo añadiré que si no tuviera el carácter tan tranquilo que tengo me hubiera dado un algo del colapso de tirarme X días viviendo en un hotelillo en un país extranjero y sin visos de que la situación fuera a cambiar.

Dejemos de lado las penurias para hablar de temas más entretenidos: despedidas. Sí, las despedidas pueden ser muy divertidas, al menos la despedida de tus amigos. Si además tu "fiesta de despedida" coincide con las fiestas de Sigüenza y un amigo tiene una casa enorme en la zona, para qué queremos más. Un fin de semana dedicado exclusivamente a maltratar nuestras entrañas con barbacoas y bebida a cascoporro con todos tus amigos... ¿quién puede pedir más? Encima los capullos de mis amigos me tenían preparada una sorpresa. Yo no soy de llorar, me parece una mariconada y una muestra de debilidad mostrar tus sentimientos en público, pero he de reconocer que aquel día casi se me escapa una lágrima de la emoción cuando vi que habían diseñado una camiseta conmemorativa de mi periplo por tierras nórdicas. Tardé sus buenos diez minutos en recuperarme del shock, lo que explica mi cara de "eto qué e lo que é":


Afortunadamente la cara de sorpresa me duró lo que tardé en beberme mi copa (segundos). Así pude comprobar que no, no estaba soñando y sí, los "pasotas" de mis amigos se habían currado una camiseta en mi honor (veo la mano de David detrás de esta iniciativa, sobre todo por el dibujo). Una vez recuperado, a seguir bebiendo y a salir por Sigüenza, toooda la noche non-stop. Y eso tiene su mérito, porque todo el que haya estado en Sigüenza sabrá que el centro de la ciudad es de todo menos llano. La camiseta la tengo por aquí, y me la pongo y todo; ¡faltaría más!

Por supuesto la despedida de la familia fue harina de otro costal. Por mucho que te hayas tirado los últimos años viviendo en otros países, tu madre nunca se acostumbrará a estar meses y meses sin "su niño". Y no es que sea un "mommy's boy", simplemente mi madre me quiere mucho :) Además irme al extranjero ya crecidito pone a mimadre de los nervios por otro motivo: las chicas. Sí señor, una de las cosas que más miedo le da a mi madre ahora mismo es que me arrejunte con una Sueca y sólo me deje caer por España de pascuas a ramos. ¡Con todos los esfuerzos que ha hecho mi madre por buscarme candidatas por Guadalajara y que terminase con alguna de sus candidatas! (creo que hasta en mi primera comunión estaba moviendo los hilos en este sentido... ¡estas madres!) Al final, despedida de lo más tradicional: media hora de abrazos y demás en el aeropuerto y... rumbo a Estocolmo!

Oh, casi se me olvida. La universidad nos mandó deberes. Sí señor, antes de empezar el máster ya teníamos que hacer un trabajo. Tampoco era nada del otro mundo, solamente elegir un tópico relacionado con los negocios, documentarte, preparar una pequeña presentación y escribir un executive summary. Siendo español me sentía obligado a elegir al grupo Inditex como tópico, para hacer frente al gigante sueco Hennes & Mauritz, también conocido como H&M. Me compré y leí de cabo a rabo el libro "Amancio Ortega: de cero a Zara", una lectura muy interesante, y entregué el trabajo sin mayores problemas.


Proxima parada... Estocolmo!

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